El Museo Louvre traslada las obras que no se ven

Es el traslado más ambicioso de la historia del Louvre: un proyecto de cinco años para trasladar un cuarto de millón de obras de arte a un almacén ultramoderno situado a unos 200 km de París. El Louvre está situado bajo las orillas del Sena. En 2016, las inundaciones en París fueron tan graves que el propio museo se vio amenazado, lo que provocó que durante las 24 horas del día se transportaran miles de objetos de arte desde el almacén subterráneo hasta una zona más elevada.

Durante más de 16 meses, se han transportado silenciosamente muchos de los tesoros desde el sótano del museo en el centro de París hasta el Centro de Conservación del Louvre, una fortaleza de la cultura instalada en la ciudad de Liévin, cerca de Lens, 100.000 obras -entre pinturas, alfombras, tapices, grandes esculturas, pequeñas figuras, muebles y piezas decorativas- que van desde la antigüedad hasta el siglo XIX. El proyecto de conservación en Liévin, con un coste de 60 millones de euros, unos 73 millones de dólares, comenzó a finales de 2017 como respuesta necesaria a la imprevisible e inevitable crecida del río. El Louvre consideró, y luego rechazó, la idea de construir un sitio cerca de París: demasiado caro y poco práctico.

Liévin había sido un próspero centro minero, nunca se ha recuperado económicamente de los bombardeos que sufrió en la Primera Guerra Mundial y del colapso de la industria del carbón. Las autoridades locales estaban tan ansiosas por ampliar la presencia del Louvre -y atraer visitantes- que vendió gran parte del terreno para el Centro de Conservación por la simbólica suma de un euro.

Los camiones trasladan las obras de arte a un garaje donde se descargan y se colocan en una cámara temporal para aclimatarlas a su entorno y eliminar los contaminantes. Seis cámaras de almacenamiento con paredes de hormigón se extienden por casi 2,4 hectáreas. Hay espacios para artesanos, restauradores, investigadores y fotógrafos del Louvre y, eventualmente, también para los de otros museos. El Louvre espera que este lugar pueda servir algún día de refugio para las obras de arte en peligro de destrucción en países en guerra y conflicto.

Un subsuelo de arena calcárea sobre el lecho de tiza absorbe el exceso de lluvia. Un sistema especial de detección de fugas fabricado en Alemania impermeabiliza doblemente el techo. Complejos sistemas de seguridad protegen contra ataques terroristas e incendios. Las luces verdes brillantes que cuelgan por toda la instalación atrapan y matan a enemigos peligrosos como el escarabajo de los muebles.

Con 620.000 obras, la colección del Louvre es la mayor del mundo. Sólo 35.000 de ellas se exponen en París; otras 35.000 están repartidas por museos regionales de Francia. Más de 250.000 dibujos, grabados y manuscritos -demasiado frágiles para exponerlos a la luz- permanecerán almacenados en el Louvre de París, en un piso alto a salvo de inundaciones.

El sótano no es el único refugio del Louvre para las obras de arte que no se ven. Algunas están escondidas en otros almacenes del museo; otras se guardan en lugares secretos de todo el país, a los que fueron trasladadas para su custodia a lo largo de los años.