Por estar aquí y por tu estética

Parece que Catalunya arde, España arde, y algunos puntos más del mundo también están ardiendo. No sé si decir el motivo, a ver si los colaboradores de ésta revista y yo también terminaremos entre rejas, o mutilados… Como Pablo que rapea, como Carles que está implicado en su barrio y acude a las protestas, como tantos y tantas que se están dejando la piel en las calles estos días por algo tan básico y tan necesario: la libertad de expresión.

Tras más de una semana de protestas diarias, el Estado y los cachorros del sistema, lejos de intentar acercar posturas con los manifestantes que piden la amnistía total para Hasél y todas las detenidas éstos días, intentan avivar más el fuego -nunca mejor dicho-, y salen a la luz noticias como la condena de seis meses de prisión para otro rapero: “Elgio”.
Otra noticia para echarse a llorar, o a tomar las calles: la del juez que ha imputado a la víctima de la agresión por parte de dos agentes de la Policía Nacional en Linares. Y esto es un no parar, porque cuándo crees que ya no te puede sorprender ninguna noticia éstos días, van y se superan.

Recuperando el tema de las protestas por la libertad de expresión, quisiera confesar algo: Yo también estuve en la manifestación el Domingo pasado en Barcelona. Lo digo casi con miedo porque parece que ahora reclamar tus derechos equivale prácticamente a ser un terrorista. Me presenté a las siete de la tarde en la estación de Barcelona Sants donde un grupo anónimo, como siempre, nos había citado para iniciar la manifestación. Bueno, seré sincero, mi impaciencia no me permitió llegar más tarde de las seis, así que tuve que hacer tiempo junto a un amigo por los alrededores del barrio de Sants. Llegada la hora ahí había más periodistas que manifestantes, pero poco a poco fue creciendo el número de manifestantes, hasta que se improvisó algo parecido a una asamblea multitudinaria en plena plaza. Mientras cogían el micro distintas manifestantes y participaban de aquel acto previo a mi me apeteció ver que sucedía al otro lado de la estación, así que entré en el vestíbulo con la intención de cruzarlo hasta el otro lado. Me dirijo hacia la puerta, de camino esquivo manifestantes, periodistas y algún policía… Vista al frente, paso firme y decidido. Entro en la estación y de repente ¡ZAS! Algo me está agarrando por el codo con suficiente fuerza para impedir que siga caminando. Me giro y veo que me está agarrando un agente de una de las brigadas más violentas del cuerpo de Mossos d’Esquadra, la ARRO.

  • ¿Adónde vas? Quítate el abrigo, dame tu DNI y ponte contra la pared. ¿Llevas algo que te comprometa? Saca todo lo que lleves en el bolsillo derecho. Mírame a mí, no mires nada más. Ahora gira el cuello a la izquierda, ahora a la derecha.

Cogen mi abrigo y empiezan a sacar todo lo que llevaba en los bolsillos: papeles sin importancia y mascarillas usadas básicamente. En quitarme el abrigo se descubre una de mis sudaderas favoritas: Negra, con un bordado en el pecho: “All Fascists Are Bastards”. Entiendo que se vieron reflejados en los hilos que bordaban esa afirmación.
¿Qué buscan? ¿Qué esperan encontrar entre mis pertenencias? Nada. Lo que buscan no está entre mis pertenencias físicas, lo que buscan está dentro de mí. Terminan y les pido explicaciones por lo sucedido, a lo que sin mediar mucha palabra me responden que lo pregunte al jefe, señalando uno de los agentes que se encuentra en la plaza. Así que me dirijo hacia él.

  • ¿El motivo de la identificación? ¿Disculpe? Disculpe, le estoy preguntando el motivo por el cual me han identificado.
  • Por estar aquí y por tu estética. Pasa.
  • ¿Como que la estética?
  • Que pases te he dicho.
  • Muy bien, ya os lo encontraréis…

Aparte de la dudosa legalidad en la que se ampara el hecho de identificar, cachear e intentar intimidar a una persona por “su estética” tenemos la típica chulería que gastan estos individuos. Carecen de cultura e inteligencia, pero las neuronas aún les dan para ladrar. Ante esto, ¿qué me quedaba? Tener la última palabra y responder que ya se lo encontraran. ¿Y qué es lo que se encontraran? Pues lo que se están encontrando los últimos días, que gran parte del pueblo no creemos en el modelo actual de policía, que no los queremos, que cuánta más violencia ejerzan contra nosotros más odio generaremos contra ellos.

¿Qué buscaban en los bolsillos de mi abrigo? Nada. ¿Qué buscaban en mí? El miedo.
Buscan atemorizar a la población, buscan que te acojone acudir a una manifestación, protestar por la tasa de paro juvenil, protestar porque hoy han desahuciado alrededor de 150 familias, protestar para lograr una mejora salarial… En definitiva, nos quieren asustados para que no podamos mejorar nada, porque lo que para nosotros supone una mejora para ellos supone la ruina.

Así que, no tengamos miedo. Pues no nos queda otra que luchar, luchar y luchar. ¡A las calles!