Sociedad civil VS Sociedad política

Cuando me he despertado lo primero que me he preguntado ha sido, ¿qué puedo hacer hoy para que el mundo sea mejor? Por la cabeza me han pasado infinidad de ideas, a cual mejor, pero todas llevaban la misma respuesta: Todos estos proyectos ya están siendo realizados por ciudadanos que de manera colectiva actúan tomando decisiones para realizar estos actos. Todos conocemos la labor qué está realizando Open Arms en el mediterráneo Médicos, Payasos, Bomberos… Sin Fronteras. El padre Angel con Mensajeros de la Paz, etc… y los miles de proyectos que conocemos del día a día en nuestras ciudades y pueblos, las asociaciones vecinales dando de comer a la gente necesitada, todos estos Párrocos que abren sus iglesias, lugares de culto y los convierten en fondas para que puedan dormir los sin techo. Os imagináis si en este caso tomaran las responsabilidades los obispados y de forma piramidal llegara al Vaticano… Despierta y deja de soñar.
Pues sí señores, esto son ejemplos de sociedad civil, que se definen como agrupaciones ciudadanas que buscan incidir sobre asuntos específicos relacionados con temas como género, salud, educación, ambiente, bienestar social, desarrollo, cultura, deporte y derechos humanos, que por lo general actúan para cubrir de manera directa las incapacidades gubernamentales para responder a demandas postergadas y crecientes de una gran porción de la población. Son colectivos que, sin ánimo de lucro se mantienen de las donaciones y tiempo de sus asociados, trabajan en busca del bien común en el campo de lo público arreglando las debilidades y las malas gestiones de una sociedad política que en teoría trabaja para el bienestar de su pueblo que le ha votado. Gestionar un país es harto complicado y más en estos tiempos de globalización y pandemias, pero votar a los representantes políticos adecuados para estas tareas no es tan complicado. Olvidaros de promesas, buenos gestos y sonrisas, de besos a los niños, si son rojos, azules o amarillos. Valorar sus logros y fortalezas, sus aciertos y sus fallos, de los errores también se aprende, hay personas que opinan que es la mejor escuela de aprendizaje, en fin todos somos ya mayorcitos y nadie nos tiene que decir lo tenemos que hacer con nuestras vida y punto (en estos barros no me meto)
Pero si incido en la sociedad civil, es porque creo que es un pilar básico de las democracias, sin ella este país no podría subsistir dignamente. Actualmente vivimos en un Estado Federal mal montado, regidos por una Constitución creada por y para el beneficio de la sociedad política. Cuantas veces se comenta en los corrillos de los bares, en las charlas de café y en las sobremesas familiares que detrás de esta mala gestión hay unos intereses creados que benefician a unos pocos. Cuantas veces los tenemos que ver echándose la culpa los unos a los otros, haciendo gestos que no se cree nadie, insultándose y desgatando unos términos que ni ellos mismos saben lo que realmente significan.
Os imagináis si por obra de magia la sociedad política dotara de recursos a la sociedad civil como cambiaría el panorama. Os imagináis si en estos momentos al personal sanitario los dejasen trabajar en las condiciones que se merecen y a los científicos no les trataran como floreros. Como diría Forges “País”.
Gracias por vuestra atención y por cierto, se me ha ocurrido ahora, el domingo catorce, hacer caso a la autoridades sanitarias (Procicat) y no salgáis a la calle. Ja n’hi ha prou.