Vaya mierda de domingo por la tarde

Ponerse delante del ordenador y no escribir ni una frase con sentido para tu último artículo es una de las peores maneras de pasar un domingo por la tarde. El Whatsapp suena, un compañero de la revista comentandome que no está inspirado, ¿será general?, ¿es la mierda de la pandemia?, ¿el tiempo?,¿las noticias?, vuelve a sonar el Whatsapp, un amigo me manda el escrito de un “político” de mi pueblo. Lees el artículo y piensas ¿ cómo pueden estos mediocres estar en el ayuntamiento?, ¿qué hemos hecho mal como sociedad?, parece que mi domingo por la tarde se está complicando por momentos. 

Me conecto al Facebook para perder más el tiempo y la única noticia buena es la que te dice:  comparte no se que santo y mañana serás rico. Me gustaría preguntarle a estos que lo comparten si funciona o es como el agua bendita de Lourdes que hace todo tipo de milagros excepto curar el coronavirus. Visto que la cosa no va bien decido entrar en Youtube, en esta red social siempre hay algo bueno que ver, busco y rebusco pero nada que me atraiga, finalmente pienso que lo mejor es poner música para relajar la mente. Es en ese momento que mi cabeza hace la primera cosa buena del día, recordarme una canción que no escuchaba desde hacía mucho tiempo: Fortunate Son de Creedence Clearwater Revival, para todos aquellos que no la conocéis fue compuesta en 1969. Narra los pensamientos de un hombre que está siendo reclutado para la guerra de Vietnam y que no es hijo de un senador, millonario o militar, y por tanto, no es un “hijo afortunado“, efectivamente, un pringao, que luchará en primera línea contra los “charlies”. 

Y así es como mi mente me vuelve a hacer una mala pasada y aparecen imágenes de hijos afortunados, desde reyes e infantas, que además de afortunados son corruptos hasta las trancas a los hijos de políticos que ganaron una guerra. Siendo un hijo afortunado realmente la vida es más fácil, todo llega antes, tienes que luchar menos, vas a universidades privadas, escuelas internacionales y papá siempre tiene un amigo en algún bufete de abogados  dispuesto a devolver un favor mientras juegan a golf. Pero estos afortunados te responderán que es muy difícil triunfar porque la sombra de su familia es alargada y se les examina con lupa. Patrañas y  más patrañas para tener al pueblo contento y engañado, como la pescadera del supermercado que dice con una seguridad aplastante que los ricos no comen mejor que nosotros, aunque se gasten 90 euros en un kilo de gambas.

Sinceramente vaya mierda de domingo por la tarde, seguiré escuchando música, abriré una cerveza, compartiré una bruja de la suerte y mañana seguro que pasaré a engrosar la lista cada día más grande de afortunados y vosotros los no afortunados seguiréis yendo a las guerras, pagando impuestos, sufriendo todo tipo de recortes, pero siempre podréis decir que ellos comen peor.

Fortunate Son Letra