Esos

Blanqueando el fascismo

El 1 de abril de 1939 los fascistas ganaron la guerra civil española y desde entonces hasta el día de hoy siguen ostentando el poder. No hubo una transición solo un cambio de camisa, todo fue un engaño ideado por los políticos de la época, y de aquellos polvos estos lodos.
En pleno siglo XXI en una de las mayores democracias del mundo, según repite el gobierno español como si de un mantra tibetano se tratara, podemos encontrar presos políticos, cantantes encarcelados, el fascismo desbocado, pobreza y fracaso escolar, ¿ qué puede salir mal ?.
Desde la llegada de la mal llamada democracia, este país ha blanqueado, banalizado o minimizado el fascismo en todos los ámbitos, ya sea judicial, político o periodístico.

Uno de los últimos ejemplos sobre la banalización del fascismo fue en TV3 durante las últimas elecciones en Catalunya, Voch ( lo se, está mal escrito ) apareció en un debate televisivo sin tener representación en el Parlament de Catalunya. ¿ Dónde está esa gente que decía que TV3 adoctrina ?, esos mismos que gritan “a por ellos” y aplauden cuando los policías mutilan un ojo con una bala de goma, esos que dan mayor importancia a la quema de un contenedor a que se sepa la verdad sobre el Rey de España. Esos que tampoco dicen nada cuando los periódicos hablan sobre la influencer falangista, pero se rasgan las vestiduras por una cartel de “Llibertat presos polítics”.
Esos que en los medios de comunicación comentaban que Ciudadanos era de izquierdas o de derechas pero quizás liberal pero nunca fascista, porque habían “olvidado” su unión con Libertas en las elecciones europeas del 2009.
Esa gente que se queja de los okupas pero calla cuando venden cientos de pisos a los fondos buitres, esos que no dicen nada cuando un militar habla de fusilar 26 millones de personas pero pone el grito en el cielo cuando se habla de memoria histórica, esos que dicen que es mejor no remover el pasado pero aplauden cuando unos jueces arruinan la vida de unos chavales por una pelea en un bar, esos que no se quejan por la bandera del pollo pero claman a Dios si ven un lazo amarillo.
Esos que os llenáis la boca con el constitucionalismo pero no decís nada cuando desahucian a la gente. Esos que calláis andando por calles o salas de cine con nombres de antiguos fascistas. Esos que vuestro silencio os delata por las muertes del Tarajal o por los cientos de muertes en el mar. Esos que criticáis la inmigración pero olvidáis que antepasados vuestros tuvieron que irse de su tierra debido al hambre o al miedo.

Esos que calláis cuando veis que el fascimo actúa y no hacéis nada, a todos ESOS deciros: fascistas.